Es como si estuviese al borde de un precipicio constantemente. El vacío no me deja respirar, comer ni vivir. No puedo respirar con normalidad.
Constantemente deseo que este, sea el último suspiro. Después me doy cuenta que estoy resultando inmadura y egoísta, pero en esos momentos solo me importo yo y acabar con el dolor.
No hay nada peor que el odio hacia uno mismo, ya sea físico o psicológico.
Me da miedo cogerle cariño a las personas porque siempre las pierdo. Empiezo a pesar que es mi culpa, y mi odio propio no ayudar. Odio todo lo que tengo y lo que soy. Solo necesito un cambio, pero ¿cómo conseguir tal cambio?
No tengo a nadie, nunca tuve a nadie.
Me afecta demasiado todo, hasta lo que no tendría que afectarme.
Empezar de cero parece una buena solución. Pero admitámoslo, no soy tan valiente. Me da miedo que lo nuevo pueda ser peor y sé que así nunca avanzaré. Espero hasta el punto en que los cambios son la única salida y así, nunca gano.
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