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sábado, 25 de enero de 2014

¿Y si...?

Sábados o domingo metida en la cama pensando o largas duchas en las que me planteo mi existencia y la de todo lo que me rodea están cargadas de ¿Y si...?
¿Y si no hubiese dicho eso?
¿Y si no me hubiese quedado callada, cómo estaríamos ahora?
¿Y si me mudase cando me dijeron?
¿Y si ellos lo hubiesen hecho?





Y entonces te das cuenta, es ese momento en el que te pasas a pensar en que todo lo que haces o incluso lo que dejas de hacer tiene sus consecuencias. Cada mínimo cambio que realices pone en acción el tan famoso efecto mariposa. Y eso da miedo, pero no lo puedes parar, porque quedarte parada también tiene otras consecuencias.

¿Y si estoy perdiendo el tiempo con esto que hago?
10 minuto más tirada en la cama puede suponer un mundo de posibilidades, puede suponer incluso un cambio radical en tu vida, y tanta responsabilidad da miedo.Y cuando crees que entonces solo tienes que hacer lo que quieras, en el momento que quieras y no perder el tiempo.

En tus pensamientos aparece otra idea, también te das cuenta de todas las decisiones agenas a ti te afectan y es cuando tú, o al menos yo, te sientes pequeña, sin ningún poder a nada. Simple expectador de tu propia vida. Todas las decisiones de todos, incluso de una persona que está en la otra punta del mundo de la que no sabes que existe, ni ella sabe de ti, están interconectadas

Pero, entonces, ¿expectadores o protagonistas de nuestra vida?

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tengo miedo.

Tengo miedo a la soledad. Tengo miedo a acabar en una relación por costumbre en la que mi pareja se pasa las tardes viendo fútbol en el sofá y bebiendo cervezas. Tengo miedo de la monotonía. Tengo miedo a menospreciarme y por eso aceptar cualquier cosa. Tengo miego a todo en general.



Pero, como un profesor me dijo una vez: "Tener miedo es bueno, te ayuda a buscar soluciones a tus problemas y te hace sacar un valor que pensaste perdido o que nunca pensaste tener. Sin embargo, tener pánico será tu final, te paraliza y no te deja avanzar." Y aunque su psicología puede que falle a veces; como cuando me dijo que le parecía una persona segura de mi misma, comentario al que le podría poner muchos peros; me hizo reflexionar en esa frase. Sabiendo que casi todo me da miedo, casi todo me pone nerviosa y demás me hice prometer que nunca dejaría que mis miedos se convirtiesen en pánicos.  Como todo lo escrito es más serio, pues aquí queda dicho.

Tenía miedo a tener miedo, pero ahora sé que en realidad tengo miedo a tener pánico. Todos mis miedos pueden llegar a contradecirse. Tengo miedo a la monotonía, pero también a los cambios y a lo nuevo. Dado mi larga lista de miedos y contradiciones en ellos, creo que solo queda una solución, poner prioridades en ellos y no dejar que ninguno se convierta en pánico.




PD: Acabo de descubrir un grupo que me ha encantado, aquí dejo una canción suya.

http://www.youtube.com/watch?v=u_1wrlIXnFo

martes, 19 de noviembre de 2013

Carta a adolescentes.

Querida adolescente dieciseisañera que deja que su felicidad dependa única y llanamente a la busqueda de un chico que la quiera:
Te escribo esto con el único proposito de que pienses un rato.


"-Tía, ¿por qué estás mal?
- Nadie me quiere, no tengo novio."

Al llegar a este punto de la conversación solo me apetece darme cabezazos contra la pared más cercana. Relajaos, estamos en el siglo XX y una chica de tan solo diciseis años no necesita un novio. Puede disfrutar de los chicos o tener un novio. Está bien de que esta sea la edad de que que se te rompa una uña sea una catástrofe, pero es que me enfadan las niñas que se pasan la vida tristes porque no tienen novio. ¿Pretendes casarte ya?¿Es tu abuela que te presiona?¿Es Dios que por las noches te susurra al oído que no te toques si no estás casada?


"No tengo novio, acabaré rodeada de gatos."



¿Qué tienen en contra de los gatos? Con lo preciosos que son. Está claro que la imagen de la vieja de los gatos de los Simpson han hecho mucho daño a la humanidad, pero ¿acaso es que a los dieciseis años se te acaba la vida?¿Vivir con veinte gatos y sola a los sesenta es tan malo como lo cuentan?

"Miralos, todos tienen novio"

Que en el pueblo en el que vives todo tengan novio no quiere decir nada. A mí me daría más miedo estar en una de esas relaciones que llevan casi tres años y tienen apenas diecisiete y los domingos se los pasan comiendo cocido en casa de la suegra. Prefiero estar sola y no tener que salir con mi cuñada los domingos a estirar las piernas y quejarnos de nuestros novios mientras intercambiamos los cotilleos del pueblo que hemos escuchado en pilates, a la vez que casi estar ya planeando mi voda. Con solo diciseis años creo que tienes que disfrutar de la vida, de tus amigos y de los chicos que quieras cuando quieras.
Así que chicas, relajaos.



Y nadie dice que no sea bonito tener a alguien que te quiera y te dé cariño siempre que lo necesites, pero si con dieciseis años no tienes novio no se acaba la vida. Y encerrada en casa llorando porque no tienes no lo vas a encontrar si esa es tu mayor aspiración en la vida.
En la época en la que estamos me parece triste y atrasado que la única aspiración de una chica sea tener novio.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Dejar de existir.

Creo que el miedo a la muerte no existe, sino que en realidad es que tenemos miedo a dejar de existir, a no formar parte de nada, a que en unos años tu nombre sea algo desconocido, tu nombre no signifique nada. Y aunque signifique porque has hecho algo importante, tú no lo sabrás porque no eres nada, no existes. Eso es algo que a los humanos les cuesta asimilar por eso, en mi opinión, la creación de tantas religiones. Religiones que te hacen ser eterno, que tu alma nunca muera y por lo tanto nunca te veas obligado a dejar de existir.

No existir, no ser nada, no tener presencia. Son conceptos muy amplios y difíciles de asimilar. Incluso cuando queremos no existir para ver como reaccionarian los demás a ese cambio, suele ser para saber de nuestra importancia. ¿Qué haria esa persona tan importante para ti si tú no estuvieras? ¿Todos los que me abrazan sufrirían por mi muerte? ¿Aquellos que ahora me insultan, me tratan mal y me hacen sufrir serían tan hipócritas como para mencionar que eras "buen chaval" o incluso que te tenían aprecio? Queremos seguir presentes, enterarnos de lo que está pasando existir aunque nadie lo sepa. Nos negamos al hecho que en menos de lo que pensamos ya nadie se acosdará de nosotros.

Somos seres egoístas en nosotros mismos y queremos nuertra presencia. Y por eso no tenemos miedo a la muerte, sino a lo que eso conlleva.


domingo, 20 de octubre de 2013

Devuélveme mis horas perdidas.

El tiempo pasa muy rápido, eso dicen todos. Y yo tengo miedo, tengo miedo a morir habido perdido el tiempo en el que tendría que estar disfrutando por estar pensando en un futuro incierto; por  culpa de buscar un buen futuro, perder el presente. La clave está entre buscar un punto en el que aprender del pasado, sin anclarse en él; vivir el presente y siempre buscar lo mejor para el futuro. Pero ¿dónde está ese punto?

Cuando somos pequeños solo pensamos en el presente y lo vivimos al máximo, nos da igual el futuro y no tenemos pasado que nos marque. En la adolescencia y juventud tenemos que pensar en el futuro, labrarnos uno porque tendremos que vivir toda la vida de eso que planeemos en esos pocos años, eso marcará toda nuestra etapa adulta. Y la vejez nos la pasamos recordando aquellos momentos vividos, pensamos que nuestro tiempo ya pasó y solo nos queda recordar; cuando por el cuntrarío deberíamos buscar nuevas aventuras, aquellas que teníamos prohibidas a una edad anterior o de las que no habríamos disfrutado como con los años que tenemos de experiencia viviendo.

Cuanto mayores somos aumenta la sensación de que "el tiempo vuela" y esto viene con la monotonía y la rutina. Y aquí se presenta mi miedo a la rutina, a no haber aprovechado las 24 horas de cada día, a no haber experimentado todas las experiencias que debería haber hecho. Creo que la rutina es mi mayor enemigo y aquel a el que es más fácil acostumbrarse y eso me da miedo. 

Tengo miedo a un futuro en el que lo único que quiera sea tener una casa con una familia en la que cada día haga lo mismo. Lo que más miedo me da de la rutina es lo fácil que se acostumbra todo el mundo a ella. Lo cómodo es no buscar nuevas experiencias, ni enfrentarnos a nuevos retos. Y para mí, eso es perder el tiempo. 

sábado, 12 de octubre de 2013

Necesidad de escribir.

Esa necesidad de escribir que se siente cuando uno está realmente jodido, hundido. Porque todos están a tu lado y te escuchan cuando todo lo que tienes que contar son cosas alegres. Lo difícil es aguantar a alguien que todo lo que te cuenta es oscuro y cruel, y al que es difícil sacar de su visión negativa.

Porque cuando estamos mal tampoco necesitamos que nadie nos diga que todo va a ir bien o intentan animarnos, porque seamos sinceros, solemos ser cabezotas y si estamos jodidos no veremos la parte buena de nada. Únicamente queremos soltar mierda, desahogarnos y que nadie nos interrumpo.

No tiene porque tener sentido lo que escribamos, son sentimientos, odios y miedos que salen y se plasman en una hoja en blanco. Darle vueltas a algo que nos atemoriza, revolvernos en nuestras agonías. El ser humano muchas veces es masoquista y no quiere olvidar aquello que le duele, que le hace daño. Si estás en lo más hundo no puedes seguir bajando ¿para qué intentar subir si te puedes acomodar en lo más bajo? Buscar la felicidad es difícil, más fácil es acomodarse en la monotonía.

Lo malo de solo escribir cuando estamos mal es que solo eso queda para la posterioridad, nos olvidamos de lo bueno que hemos vivido. Esos días llenos de pequeños momentos de felicidad, no son grandes días pero son días felices. Y así nuestra mente se va llenando de pequeños textos tristes que se van acumulando. Como no hagamos limpieza o empecemos a escribir en nuestros momentos de felicidad para equilibrar; acabaremos hundidos, más hundidos.

domingo, 6 de octubre de 2013

Un vacío en el estómago.

Es como si estuviese al borde de un precipicio constantemente. El vacío no me deja respirar, comer ni vivir. No puedo respirar con normalidad.

Constantemente deseo que este, sea el último suspiro. Después me doy cuenta que estoy resultando inmadura y egoísta, pero en esos momentos solo me importo yo y acabar con el dolor.
No hay nada peor que el odio hacia uno mismo, ya sea físico o psicológico.

Me da miedo cogerle cariño a las personas porque siempre las pierdo. Empiezo a pesar que es mi culpa, y mi odio propio no ayudar. Odio todo lo que tengo y lo que soy. Solo necesito un cambio, pero ¿cómo conseguir tal cambio?
No tengo a nadie, nunca tuve a nadie.
Me afecta demasiado todo, hasta lo que no tendría que afectarme.

Empezar de cero parece una buena solución. Pero admitámoslo, no soy tan valiente. Me da miedo que lo nuevo pueda ser peor y sé que así nunca avanzaré. Espero hasta el punto en que los cambios son la única salida y así, nunca gano.